Decepción
El problema acá son las expectativas. Esperamos que el otro haga o diga, lo que yo creo que debería hacer o decir, sí me quiere, le importo, lo siente, yo hago o digo tal o cual cosa.
En todo orden de cosas se puede explicar esto:
En el amor por ejemplo, cuando espero que mi pareja adivine lo que yo quiero o lo que me haría feliz.
Imagina que va a venir a comer tu pareja y no dijo nada de traer algo. Si esperas que llegue con muchas flores, vino, postre… y llega sólo con una flor… todo tu mundo se derrumba.En cambio, si no esperas nada o sólo que llegue feliz, cuando veas esa flor, serás la persona más feliz del mundo.
En el trabajo por ejemplo, si esperas que rápidamente te reconozcan, te validen, te suban el sueldo, te asciendan, con pocos esfuerzos o en poco tiempo… y eso no se cumple, estarás enojado con tu jefe, con la empresa, con tus labores, las harás con desgano y te decepcionarás de todo.
En cambio, si esperas conocer gente, pasarlo bien, aprender, dar lo mejor de ti… lo más probable es que te asciendan o reconozcan tu trabajo y que eso te haga inmensamente feliz.En terapia trabajamos con esos aspectos y otros, que hacen que por nuestra baja autoestima, sobre exigencia, necesidad de valoración, educación, introyecciones, inseguridad, etc., nos suceda todo esto.
Necesitamos sanar nuestras carencias y fortalecer nuestro “yo interno”, para que podamos soñar, tener metas, pero no alimentar expectativas que luego nos provocará sufrimiento.